Ana y el mar

Disfrutando del buceo en Tarragona

Desde este verano, Ana es Divemaster con mARdEhIELO.

Ana y el mar tienen una relación especial, hay mucho cuidado, mucho cariño y sobre todo, mucho respeto. Las inmersiones con Ana son especiales. En mARdEhIELO lo habíamos visto cada vez que venía a nuestro centro a bucear con nosotros y este año las hemos disfrutado mucho más, porque se quedo a colaborar con nosotros una temporatida.

Hoy, en esta publicación, nos lo narra.

Buceadora preparada para bucear en Tarragona

Y así lo cuenta:

Llegué a mARdEhIELO con un punto de resignación por no poder viajar al trópico a bucear en 2020 y  hacer mi Divemaster de PADI. Y digo resignada porque soñaba (y sigo soñando) en vivir bajo un océano cálido, lleno de vida de colores, metrópolis bajo el mar en las que un puoede perderse… Si estáis leyendo esto, seguramente no hace falta que sea mucho más explícita, para saber de lo que hablo.

Divemaster con mARdEhIELO

En mARdEhIELO encontré una familia en la que siempre hay un plato en la mesa y una silla libre, para todo el que quiera unirse, sin exigencias, salvo el respeto y las ganas de aprender. Y así, se me abrieron las puertas a otro mundo subacuático, inmenso, a veces abrumador, y con mucho más color del que había podido imaginar. Sin dudarlo, decidí hacer mi Divemaster con mARdEhIELO.

Me invitaron a perderme, para luego encontrarme y entender de qué va todo esto: a tener todos los sentidos despiertos para aprender siempre, a disfrutar de los rituales que exige la preparación, el cierre, el acompañamiento, a conocer las virtudes propias y los defectos, a superarlos (os lo escribe alguien que no había tirado nunca una boya)… y a BUCEAR, en mayúsculas.

El honor es nuestro

He tenido el honor de trabajar al lado de mis instructores, que han terminado siendo mis verdaderas brújulas, porque primero practican y luego enseñan. He aprendido lo máximo de ellos, porque siempre han encontrado el tiempo para explicarme las cosas de forma simple y alentadora, cediéndome el proceso de entenderlas por mi misma, guiándome a través de sus propias experiencias.

Me han dado la seguridad suficiente para que me atreva a dar pasos de gigante en mi trayectoria como buceadora, dejándome el espacio suficiente para que aprenda a escuchar a mi instinto, pero manteniéndose lo suficientemente cerca para alcanzarme una mano cuando la he necesitado.

Dicen que las cosas no pasan por casualidad, y que la vida te enseña lo que estás preparado/a para aprender…

Gracias a ti también

En este caso, le agradezco a esta maldita pandemia haberme obligado a quedarme, y a Sergio, Pili, Edu, Oskar, Eric, Carol, Pablo y David. Les doy infinitas gracias por sumergirme en este AZUL y por todas las demás cosas que son muy difíciles de explicar en palabras, pero que me han calado hasta los huesos y que espero poder corresponder en todo lo que nos queda por compartir.